El Blog de Juanjo

La cosa va de gatitos

Mi pareja y yo hacía unos meses que íbamos buscando adoptar un gatete. Entre otras cosas, porque yo trabajo fuera, y ella pasa muchas horas sola en casa, así que la compañía le venía bien. Pero además porque, con una mascota, todo esto se siente más como una pequeña familia. Y aunque soy consciente de que esto va a ser un problema cuando tengamos que viajar, como por ejemplo cuando vayamos a visitar a su familia en Polonia, admito que a mi también me hacía algo de ilusión.

Pasamos algunas semanas mirando en protectoras, asociaciones y demás. Todas con unas tasas elevadas, gatos ya adultos, o requisitos muy específicos, como que no te lo entregan si vives en un piso porque le faltaría espacio al animal (algo que puedo entender, si se ha criado en un espacio abierto). Nada nos convencía del todo... Hasta que llamó una conocida, amiga de mi madre, que había encontrado una gatita abandonada, de apenas un par de semanas de vida, y sabiendo que nosotros buscábamos adoptar, nos ofreció quedárnosla. Rápidamente le dije que si, y que me hacía yo cargo de los gastos del veterinario. Pero entonces llegó la noticia: no era una, ¡sino dos! ¡Dos gatitas preciosas y abandonadas!

Una situación que se complicó rápidamente, pero tanto a mi pareja como a mi nos empezó a parecer cruel la idea de separarlas, siendo hermanas, así que, a la aventura, las adoptamos a las dos. Una experiencia curiosa, siendo yo más de perros, y pasando de prácticamente no haber criado un gato nunca, a tener que ocuparme de dos fierecillas.

Peach y Rosalina

Los primeros días no me dejaban dormir casi, usaban las noches para explorar la casa, corrían de un lado a otro, saltaban, se subían a todos los muebles, y buscaban donde les apetecía más dormir el resto del día. Un caos. Ahora casi un mes viviendo con nosotros, se han adaptado perfectamente a estar aquí, y han pasado a hacer sus cosas normales de gatos, como quedarse mirando al vacío y de pronto salir corriendo en dirección opuesta, meterse (aún no sé como) dentro del armario a echar la siesta, tomarla con mis calcetines, o correr a la cocina cada vez que abrimos el frigorífico.

Francamente, no sé como he podido vivir tantos años aquí sin haber adoptado antes un bichillo de estos...

#mascotas