Sé que es una cafetería pija, pero a mi me gusta.
Me gusta el café. Me gusta el café como al que más. Y especialmente me gusta el café de especialidad. Que si, que es como algo muy hipster, muy alternativo y muy presuntuoso, pero una o dos veces por semana, me gusta ir a Starbucks, o cualquier otra cafetería de especialidad (aquí en mi ciudad tenemos Craft Coffee también) a tomarme un latte con hielo, un mocha con nata, o si me siento goloso, un frappuccino que me va a hacer sentir culpable por la cantidad de azúcar, mientras que el resto de la semana lo más in que llego a tomar, es un café con leche, sin más.
Porque es mi gustazo personal. Porque vivo machacado por las obligaciones semanales de lunes a viernes, y de vez en cuando, quiero poder disfrutar de un momento de desconexión.
Por otro lado, soy plenamente consciente de que no es ético apoyar a Starbucks como empresa, por sus presuntas vinculaciones con el sionismo en Israel, por la dudosa procedencia de sus granos de café, etc, pero en un mundo donde las grandes corporaciones pueden seguir haciendo lo que les plazca, da igual lo que hagamos. Yo podría privarme de este pequeño placer, pero el negocio seguiría funcionando, sin mi. Entonces, ¿qué cambio representa? Como mucho, evitar sentirme culpable o hacer que me sienta importante por poner mi granito de arena, mientras las acciones de la empresa siguen devastando más rápido de lo que podemos dejar de ir. Ya me he rendido y prefiero no privarme de algo que me gusta por intentar apoyar una idea que no creo que vaya a marcar ninguna diferencia.
Esto no significa que la totalidad del café que consumo sea de dicha franquicia. De hecho, a diario consumo café de una cafetería local en el campus donde trabajo, y en casa, compramos café de un proveedor local, además del instantáneo de supermercado. Principalmente porque los precios en estas cafeterías son algo muy limitante, y realmente me duele pagar hasta 6€ por un café, aunque soy de los que intentan sacarles algo gratis cada vez que pueden, aprovechando para recolectar puntos como si fuesen míos.
Sin embargo, me gusta el café. Y me gusta el café pijillo.