Estoy de vacaciones
Me quedan tres días de mis nueve días de descanso. Y no sé descansar. Si no tengo planeado un viaje o algo por el estilo, mis días de vacaciones consisten en pensar en la cantidad de juegos y proyectos que tengo a medias, y querer dedicarle tiempo a todo, lo cual termina siendo una situación que satura y genera estrés. Por lo menos ayer fuimos a la playa.
No puedo perder la oportunidad de fardar de lo guapa que es Kornelia
Estos días atrás, por ejemplo, he dedicado tiempo a ponerme al día con Overwatch, he estado viendo el lanzamiento de la nueva expansión de Hearthstone, y he aprovechado para poner al día tareas de la casa, como lavar y guardar ropa de cama de invierno. También he empezado de nuevo WatchDogs 2, que es uno de mis juegos de confort (aunque me he pasado casi el 100% del juego, DLCs incluidos), y he acumulado puntos en Starbucks para sacarme otros dos cafés gratis. Sin embargo, siguen quedándome muchas cosas en el tintero, y siento que quiero hacerlas todas, pese a que no puedo. Ahora mismo, me debato entre enchufar mi PS4 y terminar Horizon: Zero Dawn, hacer lo mismo pero con Xbox One y rejugar WatchDogs para terminar los logros que me quedan pendientes, o incluso empezarme algún juego nuevo de mi (incesantemente creciente) lista de pendientes.
Otros proyectos incluyen continuar trabajando en Vault of the Time Mage, instalar las cortinas nuevas, que llevo posponiéndolo mucho tiempo, y por fin tengo un taladro, o simplemente intentar relajarme y olvidarme de que el lunes vuelvo a la oficina, y tendré un montón de trabajo pendiente.
¡Por cierto!
Pegatinas de cortesía, que no volveremos a hacer.
Ya tenemos la primera tirada de edición limitadísima de pegatinas de Quesito Games. Estamos pensando qué hacer con ellas, pero probablemente terminemos sorteándolas o regalándolas en KoFi.